Rate this post

El packaging de un producto es un elemento publicitario y de imagen fundamental e imprescindible de cara a nuestro público.

Por eso el dúo packaging/creatividad son inseparables si queremos sorprender e intentar vender más.

Si recibes, compras o te regalan algo y enseguida rompes el envoltorio y lo abres, malo… Sí, malo, porque eso significa que ni lo has mirado, ni te ha llamado la atención y, por supuesto, que no te ha sorprendido.

Y ya te adelantamos que si pasa todo eso es porque no es un buen packaging.

Una sensación muy positiva es recibir algo y no querer ni abrirlo por no romper la magia de lo que está dentro, si te ocurre esto alguna vez, significará que es un buen packaging.

Hoy tenemos en el mercado cientos de productos para elegir y cómo nos guiamos en la elección de los mismos depende mucho de nuestros ojos, así que su envoltorio y presencia mandan una señal a nuestro cerebro para comprar aquellas cosas que nos llaman más la atención.

Debemos dar la misma importancia al producto y a su presentación. No importa que el producto sea sorprendente o maravilloso si su packaging no lo es, porque de su imagen exterior depende su capacidad de llegar a las manos del consumidor en un mercado plagado de productos muy similares que ofrecen las mismas ventajas.

Y por no hablar, claro, de la imagen de marca y en cómo un buen packaging contribuye en el branding de forma evidente.

¿Quién no es capaz de reconocer el packaging de Apple?

Así que el producto no es excusa para no innovar en el packaging, no importa si haces bombillas, vino o comida para gatos…Siempre puedes diferenciarte, innovar y ser creativo en la forma en que llegas al consumidor.

Algunas pequeñas recomendaciones a la hora de pensar en un buen packaging:

  • Dale visibilidad diseña un packaging que se vea bien, que tenga visibilidad y destaque dentro del lineal de productos que tenemos delante cada vez que vamos a comprar. Estudia bien la forma para encajar y destacar, la forma, los colores, etc.
  • Consigue como puedas que el producto se muestre al consumidor, ya que, nos gusta saber lo que compramos y verlo.
  • Llama al comprador, aprovecha la relación dile algo de tú a tú, implícale en la compra y crea una relación más cercana.
  • Dale a tu packaging un valor añadido para que no sea simplemente un envoltorio de algo. Intenta que el propio envase sirva para algo más una vez abierto o consumido el producto.
  • Puede tener un cierre útil que permita guardarlo una vez abierto o puede directamente convertirse en algo que puedas usar después, como un bote de cacao de metal que luego puedes usar para guardar otras cosas.
Please follow and like us: